cuentos

El Universo de Salva

  • Ángela Sánchez Neiza –

Salva iba todo el tiempo de un lado a otro, desde que estaba en la barriga de su madre tenía fama de querer estar en todo, disfrutando de cada momento y viviendo intensamente como solo los niños saben hacerlo.

Ahora entraba justo en la etapa de la curiosidad, todo lo quería saber, probar y preguntar. Los sábados era sus días preferidos, podía levantarse más tarde, su madre le preparaba sus cereales favoritos y las guerras de almohadas con su padre eran una auténtica batalla de risas y diversión.

Cuando llegaba la tarde, después de comer macarrones en casa de su abuela, que por cierto era su comida preferida, iba al parque con sus padres, era un lugar que le gustaba mucho porque a diferencia de otros parques, este no tenía toboganes ni columpios, en cambio, tenía árboles de todos los tamaños y colores rodeados de un gran campo, allí daban rienda suelta a la imaginación y cada sábado inventaban un juego en el que iban improvisando todo el tiempo, con personajes, historias y escenarios, todo era posible.

Terminada la tarde regresaban a casa exhaustos con ganas de tomar una ducha caliente y descansar, sin embargo, Salva aún conservaba energía para jugar en la bañera y prepararse para el cuento que le narraría su padre antes de dormir.

Ya en la cama, el padre tomo el libro de cuentos y antes de abrirlo, Salva le pregunto ¿Papá cuando eras pequeño jugabas con tus padres como juegas conmigo? A lo que el padre respondió después de quedarse un instante inmerso en sus recuerdos, pues la verdad hijo es que con mis padres jugué muy poco, eran otras épocas, ellos estaban la mayor parte del día ocupados y no les quedaba tiempo para jugar conmigo. Ahora Salva era el que estaba meditando la respuesta de su padre y después de un par de minutos le dijo, bueno, pues no me hubiera gustado vivir en esos tiempos papá, porque la verdad es que me encanta jugar contigo y con mamá, así que no te preocupes, hoy soy yo el que te va a contar una historia y podrás sentirte como un niño otra vez.

Salva se sentó en la cama, y le dio al padre el muñeco con el que él solía dormir para que lo abrazara mientras él contaba su historia, simulando ser mayor intento hacer los mismos gestos que hacia su padre cuando le hablaba y comenzó a narrar…. Había una vez un niño que se llamaba Salva le encantaba jugar con los animales, con sus amigos y con sus padres, pero sobre todo disfrutaba compartiendo con un alguien muy especial, Salva tenía un superhéroe, lo admiraba, sabía que podía contárselo todo y la diversión con él nunca terminaba, el superhéroe también se sentía a gusto con Salva porque él le había abierto las puertas a su mundo, juntos crearon un universo en el que todos eran niños, aunque fueran o parecieran mayores, en aquel lugar volvían a sentir y a jugar como niños, disfrutaban, corrían, reían y el tiempo no existía, tampoco los castigos ni las reglas, la única norma era divertirse y ser feliz, y sabes papá en el universo de salva el superhéroe eres ¡tú!… pero también eres un niño y puedes jugar y ser feliz porque yo siempre tendré tiempo para ti.

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