-Ángela Sánchez Neiza-
Cada lunes en la agencia de medios se reúnen las diferentes áreas para comentar sobre los proyectos, temas pendientes y nuevas oportunidades. Aquel día se incluyó en la agenda la presentación de Andrés, el nuevo diseñador del equipo creativo.
Lina llegó tarde, estuvo respondiendo unos correos urgentes de algunos clientes, cuando termino fue a la sala de juntas para unirse a la reunión, entró y quiso sentarse en el lugar de siempre, pero se dio cuenta que estaba ocupado, Andrés se puso de pie rápidamente para cederle el lugar en medio de la confusión, ella tomó su lugar sin decir nada.
Durante la reunión estuvo dispersa pensando en todos los asuntos pendientes en el trabajo y en su casa. Le esperaba una semana agitada llena de eventos a los que debía asistir y una mudanza por gestionar. Cuando presentaron a Andrés, alzo la mirada y confirmo que era más guapo de lo que había percibido cuando le cedió su silla en la sala.
Después de la reunión algunos fueron a la cafetería, entre ellos Lina y Andrés, él se le acercó y le pidió excusas por haber tomado su sitio sin saberlo, ella evitó mirarlo a los ojos y se limitó a responder. – Tranquilo, no pasa nada.-
Así, poco a poco se fue rompiendo el hielo entre ellos, sobre todo por parte de Lina, que solía ser tímida y reservada. Entre reuniones y proyectos comenzaron una estrecha amistad. Él se ofreció a ayudarle con la mudanza y así poder compartir más tiempo fuera del trabajo, ella entusiasmada aceptó la ayuda de él y de otras dos compañeras de trabajo con las que solía comer y pasar tiempo fuera de la agencia. Había soñado con mudarse de casa de sus padres hacía mucho tiempo y ahora que ya era un hecho, se encontraba emocionada y llena de expectativas, su nueva casa sería el punto de encuentro perfecto para acercarse aún más a Andrés, Pensó.
Conforme iban pasando las semanas, Lina se dio cuenta de que sus sentimientos por Andrés eran cada vez más fuertes, le gustaba como le hablaba, como le miraba y mostraba interés por sus cosas. Algunas noches se acostó confusa pensando si él tendría algún interés más allá de la amistad o solo se trataba de alguien que le hacía sentirse especial, un sentimiento que con el tiempo se le había hecho muy lejano. Llevaba soltera 4 años después de su última relación, la cual estuvo llena de excesos y en la que experimento mucho dolor, dejándole importantes secuelas en su autoestima.
Con la nueva ilusión empezó a interesarse más por su aspecto físico y emocional, quería mostrarse guapa como lo veía a él y también quería que le viera divertida e interesante. El comportamiento de él, en cambio, parecía no variar, siempre se mostró disponible, cálido y cercano como lo era con todos sus compañeros de trabajo.
Ella por su parte no se atrevió a contar a nadie lo que sentía, sus dos amigas más cercanas en aquella época trabajaban en la agencia y ella quería evitar ser el tema de conversación, si hablaba sobre sus sentimientos y expectativas con respecto a él, decidió callar e idear la forma en la que podría confesar lo que sentía, no tenía claro si lo haría con palabras, con hechos o con ambas.
Faltaban dos semanas para su cumpleaños, durante ese tiempo intentó llamar la atención de Andrés, lo buscaba más a menudo para tomar el café, le invito un par de veces a cenar a su nueva casa, le pidió que le acompañara y le ayudara a escoger la ropa que usaría en su celebración de cumpleaños y él con su simpatía y entusiasmo accedió a todos los planes, pasaron horas hablando de todo un poco, incluso del amor, pero nunca sobre sus situaciones sentimentales en ese momento.
Para su cumpleaños, Lina reservo una mesa en uno de sus sitios favoritos, invito a sus amigos más cercanos. Esa noche sin que los demás lo notaran se sentó junto a Andrés, todos se divertían mientras el vino fue surtiendo efecto. Lina se armó de valor y pensó que era la ocasión perfecta para hablar con él.
Después de cenar fueron todos a un bar para continuar con la celebración, entre copas y bailes, ella se encontraba llena de nervios pero también de coraje, dispuesta a lanzarse y sacarlo todo. Le pidió a Andrés que la acompañara a la barra para pedir otra copa y justo cuando tomaba aire para soltar lo que llevaba ocultando todo ese tiempo, entro una llamada al móvil de él y haciendo señas con la mano, salió del bar para atender la llamada. Ella por su parte aprovecho para ir al baño, echarse agua fría y refrescarse para ver si así le bajaban un poco los nervios. Cuando regresó vio que Andrés estaba de nuevo dentro del bar acompañado por alguien, se acercó y él tomándole de la mano dijo. – Mira Jaime, ella es Lina, la chica de la que tanto hablo, ella sonrojada, sonrió… Mientras Andrés continuo diciendo – Lina te presento a Jaime ¡Mi novio!-

