–Ángela Sánchez Neiza-
Durante un sueño profundo, sentí mi cuerpo ligero y cálido, la vista parece ser más nítida, deslumbrante y serena, todos los sentidos se agudizan, tiemblo, de repente veo salir una luz intensa desde el fondo de mis entrañas invadiendo mi cuerpo y todo lo que me rodea, es una revelación de algo infinito, de un nuevo comienzo, he derramado lo que he sembrado, me he llenado y transformado en una hermosa y eterna primavera.

